|
|
|
|
|
FESTIVAL INTERNACIONAL DO RIO FESTIVAL INTERNACIONAL DE CORUXO
A decir verdad, el viaje a Vigo prometía más que el anterior; no sólo porque el grupo ya estaba más forjado y nos conocíamos más entre nosotros, sino porque además algunos ya habíamos estado antes en otras ediciones de este festival internacional y, por lo tanto, también conocíamos a los integrantes del Grupo Etnográfico A Buxaina y su hospitalidad. Como decimos pues, este viaje prometía mucho y al final se cumplieron con creces todas nuestras expectativas. Salimos de noche; sabíamos que el viaje sería largo y cansado, sobre todo para Mónica que tuvo que hacer uso de una silla de ruedas durante todo el viaje por una lesión en la rodilla. Pero contábamos con Alfonso para alegrarnos la existencia... Ana, Noelia, Mari Vega, Esther, Silvia, Alex, Alberto y Raúl formamos el llamado "Subgrupo Amarillo", con el que conseguimos crear un ambiente de amistad y diversión. Con nuestra indumentaria particular, una camiseta amarilla con la foto de los integrantes, eramos los encargados de abrir la fiesta (porque la empezábamos nosotros) y de cerrarla (por ser los últimos en irnos a dormir). Creamos nuestro grito de guerra adaptando una canción del verano:
|
![]() |
"Empieza el festival, ha llegado el verano, Tocando castañuelas Levantando las piernas, moviendo la faldica, Así, así, viniendo a los ensayos Así, así, primero la Andorrana
Pasamos la noche en Vigo, que no quiere decir que durmiésemos ya que la juerga estuvo presente todo el viaje. A la mañana siguiente partimos hacia Portugal y dedicamos el día a hacer turismo en la Virgen de la Roca, en el castillo de Bayona y en el puerto de La Guardia donde paramos a comer. |
![]() |
Por la tarde, ya en Barceliños, nos hospedamos en la residencia junto con los Austriacos, los Estadounidenses y los Congoleños. El festival Internacional del Río, en Barceliños, este año celebraba su vigésima edición. Como siempre se realizaba en un escenario sobre las aguas del río de la ciudad, donde el público se instalaba en las orillas de su cauce. El festival fue todo un éxito. Nuestra estancia allí fue corta pero intensa ya que, además de todo esto, mantuvimos una buena relación con otros grupos, lo que nos llevó a pasar toda una tarde confeccionando un disfraz y una coreografía de los que más tarde hablaremos. Por cierto, nosotros también compramos toallas portuguesas. |
![]() |
De nuevo en Vigo, nos instalamos para pasar el resto de los días. En esta ocasión compartíamos residencia con el grupo alemán, del que sus integrantes no se quedaban atrás en las fiestas por las noches; quizá fue esto lo que hizo que nuestra relación llegara a buen puerto. Al caer la noche nos reuníamos en un gran salón donde tras cenar todos juntos, alemanes y españoles, retirábamos las mesas y cada uno aportaba lo suyo. Guitarras y bandurrias por un lado, gaitas y panderetas por otro y violines y acordeones por un tercero intercambiaban melodías y danzantes en las diferentes manifestaciones musicales, con mejor o pero tino. |
![]() |
Habíamos dejado un tema pendiente: el disfraz. La actuación del grupo del Congo nos impactó de tal manera que decidimos confeccionar un disfraz como su indumentaria y una coreografía que ellos nos enseñaron. La última noche decidimos ponerlo en práctica y sorprendimos al resto de nuestros compañeros con una actuación "Makumba". Otras actividades nocturnas fueron las salidas por la Piedra, la zona de bares, o la mariscada que nos organizaron Xuxo y Pelouro, dos de los componentes gallegos que se prestaron de guías; éstos en concreto, se encargaron de enseñarnos la noche en Vigo. Las mañanas, en cambio, las empleamos para conocer mejor la zona, ya que visitamos La Toja y la ría de Arosa (el paraíso de los "mejillones con ribeiro") y la Piedra, el casco antiguo de Vigo, repleto de tenderetes y terrazas en las que tomar un buen aperitivo al que, por supuesto, no nos resistimos. |
|
|
Las dos actuaciones que hicimos fueron por la tarde, en el festival de As Neves y en el Internacional de Coruxo. Sin intención de ser pedantes, hemos de decir que en ambas contamos con el aplauso y el reconocimiento del público. Con todo esto y mucho más que podríamos contar, emprendimos el viaje de vuelta a Zaragoza, en el que ocurrió algo que por lo menos Esther no olvidará jamás: al salir de una estación de servicio no nos numeramos y ninguno nos dimos cuenta de su falta hasta que nos sentamos: el problema fue que para entonces el autobús ya estaba en la carretera. El susto de todos, de Raúl, pero sobre todo el mío fue monumental; por suerte, enseguida me reuní con ellos y todo quedó en eso, una anécdota. Durante el resto del viaje, más tranquilos ya, lo que hicimos fue dormir,
dormir y dormir, ya que tras esta semana de intensas e innumerables emociones,
el cuerpo sólo nos pedía eso, dormir. |