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Encuentro tradicional Kupalnocka Un año y medio después de la creación del grupo, en septiembre de 1998, tuvo lugar nuestra presentación en Zaragoza con motivo del Festival Internacional de Folklore, al que fuimos invitados por el Grupo Folklórico Raíces de Aragón que dirige Ángel Martínez. Allí es donde conocimos a Robert, un integrante del grupo polaco que fue quien nos llevaría a realizar nuestro primer viaje: Polonia. Por aquél entonces el grupo aún no era muy numeroso y, como por las fechas hubo varias personas que no pudieron venir de viaje con nosotros, al final vino gente que todavía no formaba parte del grupo, aunque tras aquella experiencia algunos decidieron quedarse por el gran ambiente que se creó. Con el número de plazas disponibles cubiertas emprendimos el viaje un 27 de junio aunque cuando llegamos a nuestro destino ya era día 28. La verdad es que el viaje no pudo empezar de mejor modo: salimos de Zaragoza en un autobús que nos llevaría a Barcelona, donde subimos al primero de los tres aviones que tuvimos que coger. Fueron muchas horas pero las pasamos de forma inmejorable: cantando, riendo, dando cabezaditas en el primer lugar que se prestaba al efecto y, por supuesto, comiendo. La comida, ¿alguien creía que íbamos a pasar hambre? No, de eso ya nos encargamos: diez kilos de jamón, patés, nocilla, todo tipo de repostería, latas en conserva y vino, mucho vino! (aunque, como luego comprobareis, no hubiéramos rechazado un poco más ). |
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Por fin llegamos a Varsovia, todos enteros, pero ¡Dios mío, faltan maletas! ¡Nosotros en Varsovia y las maletas de algunos en Frankfurt! Menos mal que al final no dejó de ser una mera anécdota, pues fueron recuperadas al día siguiente. En Varsovia conocimos a "el Suave", el peculiar conductor de nuestro peculiar autobús. Él nos llevó hasta la residencia de Plonsk, nuestro destino. Menudas caras pusimos cuando vimos aquél lugar tan antiguo y, sobre todo, poco higiénico. Menos mal que Mónica e Ismael se encargaron de buscar otro lugar en el que pasar el resto de los días. De todas formas la primera noche la tuvimos que pasar allí así que pensamos que ¡una noche se pasa de cualquier forma! y al final ¡fue la mejor de todas! Decidimos reunirnos Raquel, los Albertos, Vega, Raquel, Alex, Esther, Noe y Ana, juntar nuestras camas y pasar la noche todos juntos. Entonces fue cuando recordamos que las botellas de vino estaban en nuestro poder Como decíamos, ¡fue la mejor noche! |
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Nos despertamos poco después, ya por la mañana, y como íbamos vestidos, nos pusimos los zapatos y nos fuimos al hotel (eso ya era otra cosa aunque comprobamos que en el hotel tampoco había persianas ). De todas formas no pudimos olvidar aquél lugar porque en más de una ocasión tuvimos que ir a comer allí, al "mirador", como nosotros lo llamábamos ya que lo único que hacíamos era mirar la comida que había en el plato. Una vez duchados hicimos nuestra primera visita. Ahí pudieron retratarse los emparejados en un famoso "banco del amor". Ese día comimos en un restaurante que nos parecía de lujo y tuvimos la suerte de repetir para cenar y varios días más. Poco después nos preparamos para nuestra primera actuación, no sin echarnos una pequeña siesta en el lugar que cada uno pudo "pillar". El primer día completo en Polonia culminó con una noche muy animadita en el hotel donde tuvimos la oportunidad de conocernos más a fondo y charlar con todo el mundo, pero el que más habló fue Alberto Valero que hizo que todos nos aprendiéramos la manera en que conoció a Mónica e Ismael el día en que le propusieron el viaje (no hubo día que no lo contase). A la mañana siguiente teníamos programada otra visita a un monasterio de monjes. Ya por la tarde tuvimos la segunda actuación con pasacalles incluido. Nunca se nos olvidará ese momento porque ideamos una genial coreografía del popular "Clavelitos" que tuvo un éxito rotundo. Acabado el festival fuimos a cenar al "mirador" y luego hubo partido de fúltbol. Esther, Noe, Raquel, Vega y Ana decidieron ejercer de animadoras formando con sus cuerpos las letras de PILAR, que como veréis también escenificaron en Vigo (última foto del cuaderno de Vigo). Después llegó otra de las mejores noches: fuimos a un pub en el que nos lo pasamos genial bailando "María" de Ricky Martin mientras dejábamos al dueño sin existencias Amanecimos algo perjudicados y aun encima nos hicieron ir al "mirador" aunque, como siempre, metimos en las mochilas nuestra inseparable Nocilla y pan Bimbo, y gracias a ello pudimos volver a ser medio personas. La mañana estaba destinada a las inevitables compras. Tras dar unas cuantas vueltas por el pueblo los más jóvenes decidimos buscar un lugar donde descansar hasta la hora de comer. Ya por la tarde hicimos una visita a un castillo medieval de Ciechanów. Cenamos en un pabellón con el resto de grupos a eso de las 5 de la tarde y, tras esperar unas horas hicimos una colosal actuación en un bonito bosque, en el que había un río y ranas y ¡los mosquitos más grandes que hemos visto en nuestra vida! y cucarachas y mosquitos y más mosquitos. Tras rociarnos de loción contra el picor, nos fuimos a dormir. |
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Al día siguiente, ya un poco más descansados, bajamos al autobús de "el Suave" con el uniforme del grupo. Tras otra mañana de compras nos sorprendieron con una gran comilona en un excelente restaurante italiano en el que probamos todos los platos que había en la carta. Después de la siesta nos fuimos de festival y por la noche de juerga a un descampado tipo "fiesta universitaria" con el resto de grupos. |
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El sábado ¡nos dieron día libre! Por la mañana estuvimos paseando por el pueblo y aprovechamos para comprar las armas de una gran guerra de harina (entre otras cosas) que enfrentaría esa noche en el hotel a los chicos contra las chicas. En un bando Álex, Nacho, y los Albertos y en el otro Raquel, Noe, Vega y Ana. Dedicamos toda la tarde a su preparación. Todos estaban muy expectantes por lo que se avecinaba. Al caer el sol los dos bandos estábamos listos y, aunque la guerra sólo duró cinco minutos, fueron suficientes para que los luchadores acabáramos blancos y las chicas tuviéramos que limpiar durante cuatro horas (eso nos pasa por luchar en nuestra habitación). |
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Por la mañana lo primero que hizo la gente fue visitar el cuarto de las chicas para ver los desastres que había causado la batalla, pero todos comprobaron asombrados que la habitación estaba impecable sin un rastro ni medio de la guerra (lo único que se percibía era un ligero olor a plátano que aún debe de persistir). Acto seguido nos dirigimos a Varsovia, donde teníamos que actuar a medio día. La mañana la dedicamos a visitar el caso antiguo de la ciudad a bordo de unos curiosos carros de caballos, tipo andaluz. Comimos en un restaurante de aire medieval y actuamos en una de las plazas principales. Por la tarde tuvimos una nueva actuación en un moderno pueblo donde en la calle, antes del festival, cada grupo hizo una pequeña demostración de sus habilidades folklóricas. |
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Esa noche se celebró en un bosque una cena de despedida con todos los grupos, donde alrededor de una hoguera y siempre acompañados por los inevitables mosquitos bailamos y cantamos durante toda la noche con los integrantes del grupo polaco. Lo único triste fue el momento de la despedida, cuando regresamos al hotel; el viaje llegaba a su fin. Nuestro último amanecer en Polonia fue un poco gris. Por los pasillos circulaban maletas sin cesar y las conversaciones no eran tan animadas como el resto de los días. Partimos hacia Varsovia para coger nuestro avión. Mientras llegaba el momento estuvimos paseando por la cuidad, visitando su parte más nueva. Nos detuvimos ante uno de los edificios más conocidos en Varsovia y no pudimos resistir la tentación de hacer la fila de San Lorenzo (desde ese momento típica en nuestros viajes). Después fuimos al aeropuerto donde emprendimos el rumbo hacia Zaragoza. |
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Los días siguientes a nuestra llegada dormimos por todos los que no durmieron pero, sobre todo, nos sentimos muy tristes porque, aunque en cuanto pudimos quedamos para estar juntos, el viaje fue tan intenso que se forjaron unos lazos muy difíciles de romper. Además, Polonia fue para nosotros la llave de acceso al resto de festivales internacionales a los que hemos sido invitados. Álex, Noelia, Ana, Mª Vega y Alberto.V. |